TALLER HOMENAJE A STANISLAV GROF 19/04/08

RESPIRACION HOLOTROPICA

TALLER HOMENAJE A STANISLAV GROF

SABADO 19 DE ABRIL de 9 a 19


STANISLAV GROF
Psicólogo, psiquiatra, médico y psiconauta, narrador de experiencias psiquedélicas y cartógrafo de la mente humana. Todo esto y un poco más es este autor.

Nacido en el corazón de Europa, en la ciudad de Praga, cursó estudios de medicina al conocer de forma subterránea los tratados de psicología de Freud. Después de un tiempo de práctica en el psicoanálisis pensó en abandonar la profesión, debido a la infructuosidad de la técnica... pero en esos momentos cayó en sus manos una dosis de LSD. Se trataba de una muestra enviada desde los mismos laboratorios suizos de la Sandoz, donde trabajaba Albert Hofmann, y la ofrecían por aquel entonces a hospitales psiquiátricos para que investigaran su utilidad en el tratamiento de los desordenes psíquicos. Grof se ofreció como conejillo de indias, ingiriendo la LSD combinando la experiencia con las luces estroboscópicas de un calidoscopio. Desde aquel día Grof supo que detrás de esa sustancia se escondía algo más que un juego de luces y paranoias. La LSD permitía volver a revivir episodios traumáticos que habían quedado ocultos en el trastero de la mente, en el inconsciente. Al poder sacarlos del olvido, y experimentarlos de nuevo como si se tratara de una vuelta al presente de un pasado olvidado, el paciente tenía la oportunidad de poder atravesar e integrar esa experiencia que le había dejado inválido para la vida cotidiana, para la relación con los demás o consigo mismo. Y de aquí, de la biografía, las experiencias se ampliaban al reino de lo que en occidente había sido conocido como mística: el conocimiento del fluir espiritual del cosmos.

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Grof trabajó con pacientes esquizofrénicos y neuróticos, recogiendo sus relatos de sus experiencias a la vez que registraba los cambios de su visión respecto al mundo y sobre sí mismos. Aunque el uso de la LSD en Praga era permitido entre la clase médica, había ciertos problemas en lo referente a las experiencias espirituales que los pacientes reportaban en las sesiones, pues por aquellos tiempos Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen soviético que como dogma tenía el censurar la existencia del espíritu humano.

Más tarde Grof se trasladó a Estados Unidos, dónde fue invitado como psiquiatra residente en el hospital Johns Hopkins, en Baltimore, donde trabajó con Richard Yensen. En cierta manera los problemas aparecieron también en EE UU: en la primera conferencia que ofreció en este país sobre su trabajo explicó que algunos pacientes neuróticos que habían hecho terapia con LSD, en Praga, abandonaban gradualmente sus tics para pasar a interesarse por la espiritualidad y la práctica del yoga. Ante estas aseveraciones algún psiquiatra neurótico le expuso su sospecha de que lo que había logrado con tal terapia no era más que hacer pasar al paciente de un tipo de neurosis a otra. Sea como fuere, en EE. UU. era difícil obtener permisos para trabajar psiquedélicos, pero en cierta manera había la ventaja de que se podía hablar de ello, conocer a infinidad de personas interesantes y publicar algún que otro libro sobre sus estudios.

Grof siguió trabajando en terapia con LSD, y sobretodo compilando informes de las experiencias de sus pacientes -además de las propias-. Al ordenar estos relatos por tipos obtuvo una especie de cartografía de la mente humana, o sea, una colección de diversas clases de experiencias que, según él, constituían un mapa del inconsciente humano. De este mapa salieron tres categorías: las experiencias de tipo biográfico -experiencias olvidadas generalmente de la infancia-, la secuencia de muerte y renacimiento -análoga a los ritos iniciáticos de culturas arcaicas, y según Grof con un extraordinario paralelismo con el propio nacimiento biológico-, y las fusiones místicas con el cosmos -de las que nace el nombre de Psicología Transpersonal: experiencias que van más allá de la propia biografía de la persona-.

Los libros de Grof son básicamente una exposición de experiencias vividas bajo los efectos de la LSD -o mejor dicho, tras la apertura de las puertas de la percepción que ofrece esta sustancia-. En este sentido puede considerarse que su obra es de la máxima utilidad como una primera introducción a la naturaleza de la experiencia psiquedélica, pues esta puede ser tan sorprendente para un occidental que el dar unos pocos nombres a las cosas puede ayudarle a no creer que ha vivido una serie de experiencias a las que no puede encontrar sentido.

Grof, además de hacer hincapié en la fenomenología del estado ampliado de la mente, diserta también sobre el uso terapéutico de estas sustancias, las implicaciones filosóficas del universo que la experiencia dibuja, al mismo tiempo que hace un estudio de la crisis de nuestra actual visión mecanicista del mundo, contradictoria y aguafiestas con todo lo referente al espíritu del mundo.

Y para no olvidarnos nada, decir que para este sagaz autor, el problema al que se enfrenta el mundo actual, en lo referente a la crisis ecológica o a la violencia, está situado dentro de la propia mente humana, o sea, a los agujeros negros que quedan por explorar de la consciencia humana.
En cierta manera puede considerarse que Grof, junto a Ken Wilber, es uno de los paradigmas de la Psicología Transpersonal.

Fuente:
http://www.muscaria.com/

Taller de Respiración Holotrópica

La Respiración Holotrópica es una herramienta muy poderosa para la autoexploración y el autoconocimiento, que tiene también efectos terapéuticos, sanadores y de transformación de la persona. En su teoría y práctica integra elementos de tradiciones ancestrales y aborígenes, de las filosofías espirituales de Oriente y de la moderna psicología Occidental, incluyendo las modernas investigaciones sobre la conciencia.

Esta técnica fue desarrollada por Stanislav Grof y su mujer, Cristina, hace ya unos 27 años, y desde entonces han venido trabajando con ella. Stanislav Grof es un psiquiatra de origen checoslovaco, afincado en California (USA) desde 1967. Es uno de los fundadores y principales teóricos de la Psicología Transpersonal, corriente dentro de la Psicología que surge formalmente en California a finales de los 60. La importancia de su trabajo no está sólo en el desarrollo de esta técnica, sino también en su trabajo de investigación de los estados no ordinarios de conciencia, que se remonta a casi ya 50 años, y que le llevó a crear una cartografía de la psique muy completa. En ella se amplía el marco de referencia biográfico de la psicología tradicional, pasando a incluir además la dimensión perinatal y transpersonal de la psique.

La técnica en sí misma combina la respiración acelerada, música evocativa, una técnica de trabajo corporal y la expresión artística. La idea básica es utilizar la respiración para contactar con los mecanismos internos de sanación y dirigirnos hacia la totalidad (de aquí la palabra «holotrópica», que tiene su origen en el griego «holo»: todo y «trepein»: moverse hacia, y que literalmente significa moverse hacia la totalidad). Esta idea no es nada nuevo, sino que ya está en la mayoría de las tradiciones místicas.

Así, en la meditación o en el yoga, se busca contactar con el Ser, al que en el contexto holotrópico denominamos el «sanador interno». Es un misterio. Algunas personas lo consideran como una chispa de la divinidad que todos llevamos dentro, otros la divinidad misma, otros el Ser Superior. Cada persona debe experimentarlo por sí misma.

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Toda la humanidad busca de alguna manera llegar a la totalidad. Muchas tradiciones espirituales lo dicen y hablan de que es una motivación innata del ser humano. En nuestra cultura materialista y tecnológica nos hemos ido alejando de esta idea de conexión con el todo y ya no hay mucho espacio para prácticas que lo faciliten. A veces esto nos lleva a buscarla de una forma equivocada, como sería el caso de las adicciones (alcohol, drogas...). La utilización de la música tampoco es nada nuevo. En muchas culturas se habla de mundos que están más allá de lo material, y en muchas de ellas se expresan con música. La música trasciende el intelecto y nos permite conectar con nuestros propios procesos. Sería como el lenguaje del alma. Su utilización para tratar de llegar a la totalidad tampoco es nada nuevo. Viene desde la aparición del hombre sobre el planeta con el ritmo.

En cuanto al trabajo corporal, se focaliza en alguna zona determinada del cuerpo. El trabajo con la respiración es energético y, a veces, surgen bloqueos emocionales o energéticos que quedan somatizados en alguna zona del cuerpo, bien durante la sesión, produciéndose tensiones o dolor en algún punto que la propia respiración no disuelve, o al final de la misma. Con el trabajo corporal logramos su disolución y ayudamos a la completación de la sesión. El trabajo corporal también es energético.

El poder curativo de los mandalas

Una vez que acabamos la sesión se pasa a la expresión artística. Aunque se pueden usar otros medios, generalmente vamos a utilizar un «mandala». «Mandala» en sánscrito significa «círculo» y se utiliza porque es un símbolo que facilita ir de «fuera» hacia «dentro» y conectar con nuestro espacio interior. Se trata de intentar plasmar lo experimentado durante la sesión o lo que nos venga en ese momento de dentro para facilitar la integración de la experiencia. Esto tampoco es nuevo, los mandalas también se utilizan en otras culturas, como la India, el Tíbet, los indios navajos norteamericanos...

La importancia de la Respiración Holotrópica radica en que permite inducir, de forma segura, estados no ordinarios de conciencia, que tienen un gran potencial sanador. Estos estados producen la movilización de la capacidad de sanación espontánea de la psique, permitiendo llevar a la conciencia contenidos inconscientes con una fuerte carga emotiva.

Distinguiremos entre estado ordinario y no ordinario de conciencia. El estado ordinario es aquel en el que nos encontramos habitualmente en nuestra vida cotidiana, y en él nos identificamos con nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestras emociones, nuestro ego, y estamos limitados por el espacio y el tiempo. En el no ordinario dejamos de estar identificados con nuestro cuerpo y con nuestro ego y pasamos a un estado en el que podemos identificarnos con cualquier otro tiempo o situación.

Existen estados no ordinarios de conciencia que no están disponibles para la sanación. Por ejemplo, cuando tenemos delirios por la fiebre, sobredosis de algunas drogas, traumas cerebrales... En estos casos la conciencia se altera, pero no se expande. En los estados no ordinarios de conciencia holotrópicos la conciencia se expande, se trata de estados en los que permanecemos plenamente conscientes, y ahí es donde se produce la sanación, donde radica su potencial sanador.

Hay una gran brecha entre la moderna concepción de la psique en Occidente y la forma en la que el resto del mundo la ha comprendido. Nuestra cultura es la única que niega la existencia de estados no ordinarios. A nivel psicológico se han patologizado (por ejemplo, los estados místicos de Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz se consideran psicóticos), y a nivel científico se afirma que no existen. El único estado no ordinario que no se considera una enfermedad es el sueño.

Pero existe una riqueza de tradiciones místicas y chamánicas desde hace miles de años, que considera estos estados absolutamente necesarios tanto para la transformación del individuo como de la cultura. Se consideran necesarios para conocerse a uno mismo, la naturaleza, los sistemas filosóficos, mitológicos y espirituales. Así se utilizan los ritos chamánicos, los cantos, las danzas, la meditación, el yoga, el ayuno, la ingesta de sustancias psicoactivas... para inducirlos.
La Psicología Transpersonal retoma esto. La idea básica es que en ciertos estados de conciencia podemos experimentar distintas perspectivas de la realidad que normalmente no están disponibles para nuestra percepción. La Psicología Transpersonal se ocupa de estudiar la repercusión que estos estados tienen en la vida de las personas y su potencial sanador. Incluye, por tanto, la dimensión espiritual del ser humano, ya que la espiritualidad tiene que ver con el contacto directo con estas dimensiones.

Algunas veces estos estados no ordinarios de conciencia se producen de forma espontánea, y a esto Grof lo denomina emergencias espirituales. Pueden producirse por una causa física: un accidente, una enfermedad grave, un parto, un aborto...Situaciones que conllevan un debilitamiento físico que hace que, a su vez, se debiliten las barreras psicológicas y emerja material inconsciente a nuestra conciencia. También por la muerte de un ser querido, un divorcio. A veces, también se producen como consecuencia de la práctica de algunas técnicas espirituales (cualquier técnica de meditación, técnicas sufís, yoga, tai-chi...). Más que el estímulo externo, lo que parece influir es la preparación o disposición del individuo para la transformación interior.
Otras veces se produce tras una decepción profesional: hay personas que utilizan el mundo exterior como un escape para sus problemas emocionales. Cuando este mundo exterior falla, la persona se ve forzada a confrontar su mundo interior, del que había estado escapando (ya no hay escapatoria) y se produce una crisis. Esta crisis es un síntoma, una expresión del esfuerzo del organismo por sanar, de la necesidad de una transformación interior. Y hay ocasiones en que esta emergencia de material inconsciente interfiere de forma importante en la vida cotidiana.

Los fármacos «tapan» el verdadero problema

En la psicología tradicional estos síntomas son considerados como enfermedades y se suelen tratar con fármacos que los suprimen. En ocasiones, pasado un tiempo los síntomas vuelven a emerger, ya que no ha habido transformación, simplemente han sido «tapados» por los fármacos. En la terapia holotrópica, sin embargo, el síntoma es una oportunidad y funciona como una homeopatía de la psique, lo que busca es la intensificación de los síntomas para acelerar el proceso y acabarlo. Y así es como se produce la transformación de la persona.

En estos estados no ordinarios se puede contactar, además de con la dimensión biográfica de la psicología tradicional, con las dimensiones perinatal y transpersonal. En el caso de la dimensión biográfica, además, hay una diferencia importante con la terapia verbal tradicional.

La terapia holotrópica es experiencial y permite reexperimentar las vivencias biográficas, liberando las emociones que están reprimidas y dando lugar a su integración, su asimilación, lo que tiene un fuerte carácter sanador. Dado que estamos plenamente conscientes, a la vez que experimentamos las emociones y sensaciones físicas de una situación traumática desde la perspectiva del momento en que ocurrió (p. ej. la infancia) podemos analizar y evaluar las vivencias desde una perspectiva adulta. Sería una regresión al momento de la vivencia. Esto también permite usar el contacto físico en el momento de la regresión para sanar situaciones biográficas de fuerte carencia emocional en la infancia, que tienen importantes repercusiones en la vida adulta del individuo, en sus relaciones con el resto del mundo (miedo a la intimidad...).

En cuanto a la dimensión perinatal, se refiere a todas aquellas vivencias en torno (esto es lo que significa «peri») al nacimiento, pero no incluye los momentos muy tempranos de la concepción. Grof divide esta dimensión en cuatro fases o matrices perinatales:

  • 1ª matriz perinatal: recoge los momentos vividos dentro del útero materno.
  • 2ª matriz perinatal: cuando empiezan las contracciones del parto pero todavía no se ha abierto el canal del nacimiento.
  • 3ª matriz perinatal: el paso por el canal del nacimiento para salir.
  • 4ª matriz perinatal: la expulsión final del canal y el corte del cordón umbilical.


En cada una de estas matrices tenemos distintas vivencias físicas y emocionales, que se quedan grabadas en nuestra psique:

En la primera podemos tener vivencias de un buen o un mal útero. Por ejemplo, si la madre fuma durante el embarazo al feto no le llega oxígeno y lo vive como una intoxicación. Las emociones de la madre también influyen en el feto, que percibe incluso si es deseado o no. Todo eso queda ya impregnado en nuestra psique.

En la segunda se tienen vivencias de fuerte compresión, de estar atrapado, oprimido, de ser «engullido» y no se vislumbra la salida.

En la tercera se vive una fuerte lucha por conseguir salir. En el parto (si es natural) no sólo empuja la madre sino también el niño. A la vez que luchamos por salir estamos oprimidos por el canal de nacimiento.

En la cuarta se experimenta una gran liberación acompañada de descompresión. También la forma en que nos reciban nos deja huella (si nos acoge nuestra madre en sus brazos, si nos llevan a una incubadora...).

Las matrices perinatales tienen tanta importancia en nuestra psique que pueden determinar el tipo de personalidad que tenemos (por ejemplo, que a una persona le gusten las situaciones de riesgo, que le gusten las cuevas...todo esto tendría relación con las matrices perinatales). Además de esto, las psicopatologías establecidas por la psiquiatría tradicional encontrarían su conexión con ellas.

Todos nacemos biológicamente, pero no emocionalmente, y esto no sucede hasta que no pasamos por ello otra vez. Cuando nacemos llevamos dentro de nosotros estas matrices en forma de estructura intrapsíquica. Lo que hace que predomine en cada uno una matriz perinatal u otra es la vida postnatal, los sucesos traumáticos. Asimismo, la vida biográfica posterior puede suavizar los efectos de las matrices.

Las dinámicas perinatales están siempre por debajo de nuestra conciencia y emergen en nuestra vida. Hay una tendencia interna a sanar (el «sanador interno») y la manera en que esto ocurre es que constantemente intentan salir a nuestra conciencia. Esto se produce de forma inconsciente, y hasta que no «despertamos» y nos damos cuenta de ello repetimos comportamientos perinatales, muchas veces de forma compulsiva. Para sanar estas dinámicas perinatales se necesita la liberación del renacimiento.

En la psique humana existe un patrón universal de muerte-renacimiento, que es común a muchas culturas. En los procesos de renacimiento de alguna manera nos liberamos del miedo a la muerte y esto tiene implicaciones muy poderosas en la manera cómo vemos el mundo, cambia nuestra forma de movernos en él porque nos liberamos de nuestros miedos.

Experiencias de identificación

Finalmente, en la dimensión transpersonal pueden vivirse experiencias de identificación con otras personas, animales, plantas, minerales, seres mitológicos, arquetípicos, teniendo también acceso a las esferas que habitan, experiencias de vidas pasadas. Ejemplos de arquetipos serian la diosa madre, el anciano sabio, el niño eterno... La máxima expresión en esta dimensión sería la identificación con la mente cósmica o el vacío cósmico.

El hecho de contactar con un tipo de experiencia u otra depende de nuestra propia sabiduría interior, del «sanador interno». Esto supone una diferencia frente a otras terapias en las que también se pueden tener experiencias de tipo regresivo y en las que es el terapeuta el que dirige la sesión. Aquí es nuestro «sanador interno» el que hace que contactemos con aquello que en cada momento estamos preparados para asumir y procesar.

Para terminar, hay que señalar que el trabajo con la Respiración Holotrópica expande la conciencia y abre mucho la psique, por lo que es muy importante el trabajo de integración de lo que surge en la sesión. Todo el propósito de la integración es permanecer en contacto con el «sanador interno» para reacomodarnos después de una sesión y tiene su propio tiempo (5 minutos, horas, durante la noche en sueños o más tiempo). Cada sesión y cada persona tienen su propio tiempo.

Para la integración y comprensión de la experiencia se utilizan los marcos de referencia ya descritos, que amplían los existentes dentro de la psicología tradicional. No obstante, a veces una transformación personal puede ocurrir sin ninguna comprensión racional.

Aquí surge otro concepto importante, lo que Grof denomina COEX (sistema de experiencias condensadas). Un COEX sería un conjunto de experiencias de diferentes momentos de nuestras vidas que tendrían en común unas características emocionales y físicas determinadas. Es una constelación de experiencias con una trama común entre ellas, como un collar de cuentas donde la cuerda del collar es el tema (por ejemplo, abandono) y las cuentas diferentes momentos de nuestras vidas en torno a ese tema. Las experiencias pueden ser biográficas, perinatales (cada COEX tiene raíces perinatales profundas relacionadas con alguna de las cuatro matrices perinatales) y transpersonales (vidas pasadas, identificación con ciertos arquetipos). El COEX es importante porque unifica distintas dimensiones del proceso y las integra. Encontrar el COEX supone profundizar en el proceso y es una herramienta muy buena para completar la integración. Incluye ciertos aspectos de las tradiciones místicas (los samskaras o patrones kármicos).

Los bebés nacen ya marcados con experiencias determinadas y tienden a verlo todo con esa determinada lente (la vida es abandono, no me siento apoyado...). El resto de la vida sería cómo una serie de experiencias neutras. Sin embargo, debido a la lente se crea una realidad particular y llega un momento en que toda la realidad se ve con esa lente.

Cuando se descubre un COEX, el concepto cambia de «no me puedo creer que esto me esté pasando otra vez» a «no me puedo creer que esté cayendo en esto otra vez». Para trabajarlo hay que desidentificarse de él. Cada vez tendremos más consciencia y se irá debilitando, caeremos menos en ello (hay COEX que tienen tantas capas que lleva su tiempo trabajarlos). Es de esta manera en la vida cotidiana dónde tendremos que hacer el trabajo, se trata de poner atención en nuestras vidas. Cómo la Respiración Holotrópica expande la conciencia, nos permite ir «dándonos cuenta» de COEX que antes estaban inconscientes.
También hay COEX positivos, como «la vida es un lugar seguro», «puedo confiar», «soy amado». Muchos de ellos se originan en la cuarta matriz perinatal.

La Respiración Holotrópica produce profundas metamorfosis en las personas.


La Respiración Holotrópica: INTRODUCCIÓN


El ser humano ha utilizado desde siempre los estados no ordinarios de conciencia como una manera de conocer la naturaleza y a sí mismo; como una fuente para crear y para acceder a los sistemas cosmológicos, mitológicos, filosóficos y espirituales.

En cuanto al campo propiamente psicológico, está teniendo lugar un inevitable (aunque lento) cambio a la luz de los datos procedentes de la física cuántica, la teoría de sistemas, la investigación sobre la conciencia, la neurofisiología, el procesamiento de información, etc. El objeto de la actual psicología supera la consideración tradicional biográfica del individuo (lo que nos sucede en la vida desde que nacemos), con la que se venía trabajando casi de manera exclusiva, y se extiende hacia las experiencias que van más allá de los límites de la identidad corporal y personal. La moderna Psicología Transpersonal abarca tanto aspectos físicos y emocionales como intelectuales, dinámicas ancestrales y colectivas, la memoria filogenética, experiencias kármicas y arquetípicas, y abre paso a la dimensión existencial y espiritual.

En este marco de la Psicología Transpersonal se encuentra la Respiración Holotrópica, que reúne e integra diversos elementos de las tradiciones ancestrales y aborígenes, las filosofías espirituales orientales y la psicología profunda occidental. Consiste en un método “moderno” de autoexploración profunda y psicoterapia experiencial basado en el poder curativo y transformador de los estados no ordinarios de conciencia y del acceso a las capas más profundas de la psique. Fue desarrollado por Stanislav y Christina Grof en la década de los setenta. Combina respiración, música evocativa, trabajo corporal focalizado en torno a bloqueos bioenergéticos y emocionales, así como trabajos de integración.



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La técnica de la Respiración Holotrópica ha sido desarrollada por Stanislav Grof, psiquiatra checoslovaco, que estudió medicina y psicoanálisis en Praga y realizó allí sus primeras investigaciones.

El Dr. Grof fue jefe de investigación psiquiátrica en el Maryland Psychiatric Research Center, en Baltimore. En aquella época, Grof entabló amistad con Abraham Maslow y otros importantes representantes de la psicología humanista y juntos dieron forma a un movimiento que denominaron “Psicología Transpersonal” centrada en el estudio de la conciencia.

¿QUÉ SIGNIFICA “HOLOTRÓPICA”?

Con esta palabra ya se sugiere la diferencia entre una conciencia hilotrópica (derivado del griego hylé “materia” y trepein “avanzar”, indicando una orientación material), en la que el sujeto se vive como una identidad física completa y separada, asumiendo unos límites sensoriales, espaciales y temporales consensuados, definidos en el mundo material; y la conciencia holotrópica (derivado del griego holos “todo” y trepein “avanzar”, indicando una orientación hacia el conjunto o la totalidad), en la que la conciencia experimenta una modificación cualitativa profunda y fundamental, en la que se puede acceder ilimitadamente a aspectos de la realidad sin mediación de los sentidos, y en la que se asumen concepciones alternativas del tiempo lineal y del espacio tridimensional.

Grof ha confeccionado un cuerpo teórico y de investigación que es resultado de varias décadas de trabajo, ha elaborado un “mapa de los dominios de los estados no ordinarios de conciencia”, que incluye experiencias sensoriales, biográficas, perinatales (relacionadas con el proceso de nacimiento) y transpersonales (en las que la sensación de identidad se extiende mas allá de la persona).

LA PRÁCTICA

Se realiza en sesiones generalmente grupales, con la presencia de facilitadores cualificados. No es necesario tener experiencia previa para realizar un taller. Por las características experienciales del trabajo existen algunas contraindicaciones (embarazo, ciertas enfermedades o cuadros clínicos graves, operaciones importantes recientes, patologías psiquiátricas graves). Las sesiones consisten en un trabajo vivencial que incluye respiración, música, trabajo corporal focalizado en torno a bloqueos residuales bioenergéticos y emocionales, así como dinámicas preparatorias y de integración. A diferencia de lo que ocurre en otros métodos de trabajo, el contenido de la sesión no es determinado por el facilitador, cuya función consiste en crear un ambiente de confianza y seguridad, “facilitar” la experiencia del participante ayudando a trabajar los posibles bloqueos bioenergéticos o emocionales que se presenten, y favorecer la integración de la experiencia.

La naturaleza y el curso de las sesiones varían considerablemente en cada persona, e incluso en la misma persona de una sesión a otra. La Respiración Holotrópica es como un llamado a los contenidos de la psique y estos contenidos se transforman en una corriente de experiencia, emergiendo hasta la conciencia de la persona que respira. En cada participante, el estado holotrópico actúa como una especie de “radar interno” que atrae a su conciencia aquellos contenidos del inconsciente con mayor carga emocional, mayor relevancia psicodinámica y que pueden ser, además, procesados en ese momento. El espectro de experiencias durante las sesiones es muy amplio y puede incluir estados de profundo gozo, revivir etapas del proceso de nacimiento, intensas emociones acompañadas de llanto y sonidos, movimientos corporales, profundos insights, desbloqueo y liberación de procesos psicosomáticos, disolución de patrones condicionantes, experiencias transpersonales, estados meditativos y vivencias que facilitan apertura, relajación, confianza, bienestar y expansión de la conciencia.

La Respiración Holotrópica es un medio de explorar y expandir la conciencia, así como una herramienta terapéutica y de autoconocimiento muy valiosa, que contribuye a cambiar, integrar o enriquecer aspectos de nuestra vida de manera significativa. Puede ser una puerta para que el ser humano se adentre en la aventura del juego cósmico.

Respiración Holotrópica por Kylea Taylor

Del Libro "RESPIRACIÓN Y ESPÍRITU: Respiración Conciente como Técnica de Sanación" de GUNNEL MINETT

La palabra holotrópíco deriva de una raíz griega, signifi­ca moverse hacia lo íntegro. Las plantas se mueven en di­rección del sol con un movimiento heliotrópico. En la misma forma, durante una sesión holotrópica, el organismo humano está en un estado de conciencia que le permite moverse en dirección a su integración, volverse un todo completo, y sa­nar sus propios aspectos heridos o fragmentados.


El doctor Stanislav Grof y su esposa, Cristina Grof, desa­rrollaron esta poderosa técnica natural a mediados de los años '70. Para hacerlo, tomaron como punto de partida modernas investigaciones sobre la conciencia y los estudios que realiza­ron acerca de los sistemas espirituales antiguos. En su libro "The Future of Psychology" ("El futuro de la psicología") el Dr. Grof lo expresa del siguiente modo: "En los estados holotró­picos, podemos trascender los estrechos límites del ego corpo­ral y aspirar a nuestra identidad plena". El trabajo con la res­piración holotrópica nos ayuda en este proceso porque indu­ce el estado holotrópico y crea un contexto seguro que nos permite volver a conectarnos con nosotros mismos, con los demás, con el mundo natural y con el espíritu.

Mientras se desarrolla el proceso que corresponde a este trabajo, van surgiendo muchas experiencias, pero proponerse experimentar la respiración holotrópica por sí misma no es el propósito de este trabajo (como tampoco lo son el renacimien­to o el éxtasis). Los objetivos son plenitud, sanación y sabidu­ría. Las experiencias son los medios que permiten alcanzar estos objetivos. Cuando el cuerpo y la mente entran en un estado holotrópico a través del control de la respiración, la sabiduría interior aprovecha la oportunidad para avanzar en dirección a la sanación física, mental, emocional y espiritual, y también para realizar un cambio evolutivo. La Respiración Holotrópica opera según el siguiente principio: somos nues­tros mejores sanadores.


La Respiración Holotrópica combina elementos como: con­trol de la respiración, música, supervisión individual, arte, un período flexible de tiempo sin un momento de finalización determinado y una forma particular de trabajo focalizado en el desbloqueo de la energía. Todos estos elementos suponen un cuidadoso entrenamiento de los facilitadores que condu­cen las sesiones de las personas que respiran. Estas caracte­rísticas del trabajo promueven la seguridad y la cura dentro de estados de conciencia no habituales.

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Los que practican la Respiración Holotrópica pueden te­ner imágenes visuales cargadas de emociones, pueden experi­mentar la energía moviéndose dentro de sus cuerpos, pueden alcanzar intuitivamente algunos insights que les permitan acla­rar aspectos conflictivos de sus vidas. Es frecuente oírlos rela­tar que se sienten aliviados del estrés acumulado, que han liberado emociones relacionadas con antiguos traumas, que sienten más confianza en sí mismos y en sus propios cuerpos. También suelen decir que han comprendido y ahora pueden superar antiguas pautas de comportamiento que tenían con­secuencias no deseadas por ellos.

Antes de realizar el primero de los ejercicios respiratorios, los principiantes reciben una profunda preparación teórica que incluye la descripción de los fenómenos principales (bio gráficos, perinatales y transpersonales) que se producen du­rante una sesión holotrópica. También reciben instrucciones técnicas para que puedan trabajar de a dos para alternativa­mente respirar o acompañar a la persona que está respiran­do. Se comentan las posibles contraindicaciones físicas y/o emocionales y, cuando existe algún temor, se solicita la opi­nión de algún experto. Por ejemplo, las personas que mani­fiestan dificultades referidas a la función cardiovascular y las personas a quienes se les haya diagnosticado glaucoma no pueden realizar la respiración holotrópica.

La experiencia de la respiración holotrópica es, en gran medida, interior y mayormente no verbal; no se realizan inter­venciones. Los facilitadores conducen una relajación guiada para ayudar a que la persona que respira relaje su cuerpo y lo prepare para la sesión. Al final de la relajación, los facilitadores les sugieren a las personas que comiencen a respirar más rá­pida y profundamente que de costumbre. Aunque al comienzo de la sesión se le sugiera a la persona que respira que intensi­fique el ritmo de su respiración, también se la estimula para que encuentre su propio ritmo. Y así, después que la sesión de respiración ha comenzado, la persona que respira no reci­be ninguna indicación de respirar de alguna forma en parti­cular. A medida que la respiración se vuelve más profunda, los facilitadores le hacen escuchar alguna música, que tanto puede ser sugestiva como rítmica.

A medida que avanza la sesión, las personas que respiran entran en estados de conciencia no habituales, o estados holotrópicos. Lo que se puede observar desde afuera varía se gún la persona o el momento. Hay quienes se quedan muy quietos, como si se encontraran en una profunda meditación. Otras personas comienzan a balancearse o hacen diferentes movimientos rítmicos. Algunos gritan, gimen, lloran o expre­san ira. A veces, la persona que respira pide ayuda para ex­presar sentimientos o sensaciones, pero es más frecuente que encuentre recursos internos para permitirse la experiencia que surge, o para brindarse a sí misma la protección y la com­prensión que necesita. Las experiencias pueden ser diferentes entre un individuo y otro, y entre una sesión y otra. Con fre­cuencia, el mismo individuo vive diferentes experiencias en cada una de las sesiones de respiración.

Las sesiones de Respiración Holotrópica duran de dos a tres horas, y con frecuencia se prolongan. Por lo común, la música continúa durante tres horas. Al final de la sesión, cuan do la respiración no alcanzó a resolver todas las tensiones físicas y emocionales que se activaron, los facilitadores ofre­cen un trabajo focalizado para desbloquear la energía. El prin­cipio básico de este trabajo consiste en que, a partir de las claves que ofrece la persona que respira, el facilitador crea una situación en la que se amplifican los síntomas presentes durante la sesión. La energía y la conciencia se mantienen en esta área, y mientras tanto el facilitador alienta a la persona para que exprese plenamente su reacción, y para que no se preocupe por la forma en que la reacción se manifiesta. Este trabajo de concentración para desbloquear la energía es una parte esencial del abordaje holotrópico y tiene un rol impor­tante para que la experiencia se complete y quede integrada.

El aspecto experimental del entrenamiento como facilitador crea una profunda confianza en la propia sabiduría interior. Quienes pasan por el entrenamiento profesional, se embar can en diversos viajes interiores y de este modo adquiere la convicción de que verdaderamente pueden confiar en la guía interior y en el proceso de quienes practican la respiración holotrópica. Esta confianza les permite transmitir la fe intrín­seca en el proceso a los participantes que se sientan atemori­zados en alguna de las etapas del viaje interior.

La formación en el Grof Transpersonal Training también incluye instrucción con respecto a los principales aspectos del modelo: respiración, música, arte y el trabajo de concen tración para liberar energía. Los profesionales se entrenan en una forma de "hacer" que ellos llaman "no hacer". Es decir, se tornan sensibles para abstenerse de toda acción que no esté orientada a simplemente facilitar lo que ya ocurre con la per­sona que respira. Los profesionales consideran que la respira­ción holotrópica no es tanto una técnica sino un instrumento y un escenario, las personas que respiran pueden sumergirse en él, explorarlo y, mientras tanto, contar con ayuda para in­tegrar la infinita gama de experiencias que se presentan.


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El Dr. Stanislav Grof es psiquiatra y tiene más de treinta años de experiencia de investigación en psicoterapia y estados de conciencia no habituales. Como parte de su carrera profesio nal, se desempeñó durante siete años como Profesor Adjunto en la John Hopkins University, fue Jefe de Investigación en Psi­quiatría en la Maryland Psychiatric Research Center, y durante catorce años se desempeñó como Scholar in Residence en el Esalen Institute de Big Sur, California. Es uno de los fundado­res de la psicología transpersonal y también uno de los princi­pales teóricos de dicha corriente. Fue fundador y presidente de la International Transpersonal Association.


La Respiración Holotrópica Sitara Blasco

Una vía "moderna" de acceso al Ser
por Sitara Blasco

INTRODUCCIÓN.


El ser humano ha utilizado desde siempre los estados no ordinarios de conciencia como una manera de conocer la naturaleza y a sí mismo; como una fuente para crear y para acceder a los sistemas cosmológicos, mitológicos, filosóficos y espirituales.

Muchas técnicas antiguas y aborígenes inducen estados no ordinarios de conciencia, como la tecnología sonora (percusión, campanas, gongs, mantras, etc.), la danza y el movimiento (los giros derviches, el Tai Chi, el Qigong, las danzas trance, etc.), el aislamiento y la privación sensorial, las diferentes modalidades de ayuno, la oración, las prácticas espirituales y la meditación, el uso de plantas y otros enteógenos y, por supuesto, el trabajo con la respiración (pranayama, “la respiración de fuego” budista, el Ketjak de Bali, la respiración en técnicas tántricas, etc.).

El estilo de vida y las prioridades de las sociedades actuales, no facilitan las prácticas que permiten acceder a estos estados no ordinarios, tampoco promueve que se cultiven y exploren aspectos espirituales, transpersonales o de expansión de la conciencia. Aún así, el ser humano siente la llamada, muchas veces bajo la forma de sufrimiento, a realizar un trabajo psicológico y de significado personal y/o una práctica espiritual que le permita despertar a la conciencia de ser. Esta llamada plantea, con frecuencia, un reto de integración psicoespiritual. Para muchas personas supone atender, de forma paralela, sus procesos de trabajo psicológico personal y una práctica espiritual determinada. A nivel social, dicho reto se ve reflejado en las novedosas sinergias que se producen cuando se proponen trabajos especializados, que integran prácticas espirituales con herramientas avanzadas de psicología. En esta era global, coexisten las enseñanzas tradicionales de Oriente y Occidente, los intentos de recuperación de antiguas tradiciones (como el chamanismo), con aportes importantes de la psicología y la ciencia.

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En cuanto al campo propiamente psicológico, está teniendo lugar un inevitable (aunque lento) cambio a la luz de los datos procedentes de la física cuántica, la teoría de sistemas, la investigación sobre la conciencia, la neurofisiología, el procesamiento de información, etc. El objeto de la actual psicología supera la consideración tradicional biográfica del individuo (lo que nos sucede en la vida desde que nacemos), con la que se venía trabajando casi de manera exclusiva, y se extiende hacia las experiencias que van más allá de los límites de la identidad corporal y personal. La moderna Psicología Transpersonal abarca tanto aspectos físicos y emocionales como intelectuales, dinámicas ancestrales y colectivas, la memoria filogenética, experiencias kármicas y arquetípicas, y abre paso a la dimensión existencial y espiritual.

En este marco de la Psicología Transpersonal se encuentra la Respiración Holotrópica, que reúne e integra diversos elementos de las tradiciones ancestrales y aborígenes, las filosofías espirituales orientales y la psicología profunda occidental. Consiste en un método “moderno” de autoexploración profunda y psicoterapia experiencial basado en el poder curativo y transformador de los estados no ordinarios de conciencia y del acceso a las capas más profundas de la psique. Fue desarrollado por Stanislav y Christina Grof en la década de los setenta. Combina respiración, música evocativa, trabajo corporal focalizado en torno a bloqueos bioenergéticos y emocionales, así como trabajos de integración.


BREVE HISTORIA DE LA RESPIRACIÓN HOLOTRÓPICA.

Relataremos brevemente la evolución de la Respiración Holotrópica, pues contribuye a comprender su gran repercusión en el campo del estudio de la conciencia y su eficacia como técnica de psicoterapia experiencial y de autoexploración profunda.
Stan Grof es un psiquiatra checoslovaco, que estudió medicina y psicoanálisis en Praga en los años cincuenta. A partir de los años sesenta comenzó a realizar estudios clínicos acerca del posible potencial terapéutico de sustancias psicodélicas, especialmente LSD, que estaban siendo objeto de interés por parte de laboratorios farmacéuticos. La investigación dejó claro que bajo el efecto de estas sustancias, muchas personas se adentraban en “estados no ordinarios de conciencia”, muy similares a los estados que se describen en las tradiciones ancestrales místicas y en las filosofías espirituales orientales, comparables a los que se obtienen como resultado de prácticas ancestrales y aborígenes que se han dado en todas las culturas, a lo largo de la historia del hombre.
A finales de los sesenta Grof se va a vivir a Estados Unidos y allí prosigue su labor como jefe de investigación psiquiátrica en el Maryland Psychiatric Research Center,en Baltimore. En aquella época, Grof entabló amistad con Abraham Maslow y otros importantes representantes de la psicología humanista y juntos dieron forma a un movimiento que denominaron “Psicología Transpersonal” centrada en el estudio de la conciencia. A manos de estos pioneros nacía la Asociación de Psicología Transpersonal y el Journal of Transpersonal Psychology. A lo largo de su carrera Grof se vincula con figuras relevantes de diversos campos de la ciencia. Durante los años que reside en el Instituto Esalen, en California mantiene fascinantes y productivas relaciones. Estas interacciones fueron la fuente de inspiración con la que creó en 1978 la International Transpersonal Association (ITA), junto con Michael Murphy y Richard Price (fundadores del Instituto Esalen). Cuando en los años setenta se prohíbe el uso de sustancias psicodélicas, Grof continua investigando en el campo de la conciencia y desarrolla gradualmente un procedimiento basado en la respiración, que denomina Respiración Holotrópica, que puede inducir estados no ordinarios de conciencia y una amplia gama de experiencias sanadoras.
Durante los años ochenta, los Grof viajaron por todo el mundo dirigiendo talleres y dando charlas relacionadas con la Psicología Transpersonal y la investigación de la conciencia. En 1987 crearon su primer programa de formación estructurado en Respiración Holotrópica y Psicología Transpersonal. El legado docente de este trabajo se continúa llevando a muchos países, a través de Grof Transpersonal Training (GTT), fundado por ellos y dirigido actualmente por Tav Sparks, su más cercano colaborador. Aunque hace algunos años que Grof se retiró “oficialmente”, continúa su labor de investigación y docencia, principalmente como profesor de psicología en el California Institute of Integral Studies (CIIS), como presidente fundador y miembro activo de la International Transpersonal Association (ITA), y atendiendo algunas de las múltiples invitaciones profesionales que recibe a nivel internacional. En España se iniciará un nuevo ciclo de “Formación en Respiración Holotrópica” en marzo del 2004 con la presencia del propio Stan Grof presentando un módulo que ha denominado “La Psicología del Futuro.”

¿QUÉ SIGNIFICA “HOLOTRÓPICA”?

Resulta oportuno explicar el término holotrópica, que Grof escoge para definir su trabajo y los estados que puede inducir. Con esta palabra ya se sugiere la diferencia entre una conciencia hilotrópica (derivado del griego hylé “materia” y trepein “avanzar”, indicando una orientación material), en la que el sujeto se vive como una identidad física completa y separada, asumiendo unos límites sensoriales, espaciales y temporales consensuados, definidos en el mundo material; y la conciencia holotrópica (derivado del griego holos “todo” y trepein “avanzar”, indicando una orientación hacia el conjunto o la totalidad), en la que la conciencia experimenta una modificación cualitativa profunda y fundamental, en la que se puede acceder ilimitadamente a aspectos de la realidad sin mediación de los sentidos, y en la que se asumen concepciones alternativas del tiempo lineal y del espacio tridimensional.

Cuando se trata de considerar la capacidad de funcionamiento operativo de la persona, es importante señalar que no todos los estados alterados de conciencia son adaptativos; el término abarca también manifestaciones de ciertas condiciones de carácter patológico en las que se producen profundos cambios mentales, de gran importancia clínica y que se presentan en trastornos psicopatológicos. Grof distingue, pues, un subgrupo de estados no ordinarios de conciencia adaptativos, que llama holotrópicos, que son de gran interés por su potencial heurístico y terapéutico y que giran en torno a la trama de psique humana, la naturaleza de la realidad y de las dimensiones espirituales de la existencia.

Según Grof, los estados holotrópicos “…se caracterizan por una transformación específica de la conciencia acompañada de cambios perceptivos en todas las zonas sensoriales, con emociones intensas, a menudo insólitas, y con profundas alteraciones de los procesos de pensamiento,…asociadas con una variedad de intensas manifestaciones psicosomáticas y de formas de comportamiento no convencionales. La conciencia se ve modificada cualitativamente de una forma profunda y fundamental pero, a diferencia de los estados de delirio, no se ve gravemente impedida. Experimentamos la intrusión de otras dimensiones de existencia que pueden ser muy intensas e incluso abrumadoras. Sin embargo, al mismo tiempo, solemos permanecer plenamente orientados y no perdemos totalmente el contacto con la realidad cotidiana. Por el contrario, experimentamos simultáneamente dos realidades muy diferentes”. Puede darse también, un cambio en el funcionamiento cotidiano del intelecto que permite acceder a información nueva e importante para la persona sobre una gran variedad de temas.

APORTACIONES DE GROF

Grof ha confeccionado un cuerpo teórico y de investigación que es resultado de varias décadas de trabajo, de más de veinte mil sesiones de Respiración Holotrópica y de más de cuatro mil sesiones de terapia psicodélica. Con esta amplia visión transpersonal y basado en sus observaciones, Grof ha elaborado un “mapa de los dominios de los estados no ordinarios de conciencia”, que incluye experiencias sensoriales, biográficas, perinatales (relacionadas con el proceso de nacimiento) y transpersonales (en las que la sensación de identidad se extiende mas allá de la persona). Los que vamos a mencionar son sus aportes más conocidos por haber ejercido una importante influencia en la comprensión actual de la conciencia:



  • describe una cartografía ampliada de la psique,

  • elabora el concepto de Sistemas COEX (sistemas de experiencia condensada),

  • propone el Modelo de las Matrices Perinatales,

  • crea una nueva arquitectura de los trastornos emocionales y psicosomáticos, y

  • ofrece una nueva consideración y tratamiento de lo que denomina “emergencias espirituales”.


Presentamos un breve esbozo de algunos de estos conceptos importantes dentro del marco de la Respiración Holotrópica y de la Psicología Transpersonal.

La cartografía ampliada de la psique humana que Grof describe se expande más allá del nivel biográfico, que está relacionado con los contenidos del desarrollo evolutivo de la persona y es objeto de la psicoterapia tradicional. Incluye dos dominios adicionales importantes: el perinatal y el transpersonal. El nivel perinatal está relacionado con el trauma de nacimiento biológico; el nivel transpersonal, según Grof “…trasciende los límites ordinarios de nuestro cuerpo y de nuestro ego y conecta directamente nuestro psiquismo individual con el inconsciente colectivo junguiano y el universo en general”, de manera que abarca la dinámica ancestral y colectiva, la memoria filogenética, las experiencias kármicas y los arquetipos. Aunque al comienzo de sus investigaciones con LSD Grof creyó que estaba creando un nuevo mapa del psiquismo, pronto comprendió que, más bien, estaba redescubriendo un conocimiento de la conciencia que había acompañado al hombre durante milenios; como si su cartografía fuese la validación de una visión atemporal. Para Ken Wilber, la moderna corroboración de la “filosofía perenne” que el trabajo de Grof representa, es un logro extraordinario.




La concepción de sistemas COEX (Systems of Condensed Experiences) o sistemas de experiencia condensada es también producto de estas investigaciones. Según esta teoría, que coincide con la visión de otros autores de la literatura psicológica, los recuerdos de las experiencias emocionales y físicas no se almacenan en la psique como huellas aisladas, sino que forman una especie de constelaciones dinámicas, complejas y específicas, estratificadas evolutivamente (como las capas de una cebolla). Grof considera que los COEX son “principios generales organizadores de la psique humana”. Cada sistema COEX se caracteriza por un tema básico propio, que traspasa todos sus capas (perinatales, biográficas y transpersonales) y que representa el vínculo entre todas ellas y “…contiene los recuerdos cargados emocionalmente procedentes de diferentes períodos vitales unidos por el denominador común de compartir la misma cualidad emocional o la misma sensación física”. De manera que las capas individuales contienen variaciones de ese tema básico que se va repitiendo al manifestarse en distintos momentos de la vida. Los sistemas COEX afectan la vida emocional de la persona, y existe una correlación entre el COEX y los acontecimientos del mundo externo. Las dinámicas de los sistemas COEX no se limitan a recuerdos traumáticos; la intensidad de la experiencia y su relevancia emocional (positiva o negativa) es lo que determina que un recuerdo pase a formar parte de un COEX. Los COEX pueden condensar muy diversas vivencias temáticas (ahogo, claustrofobia, deprivación emocional, abandono, culpa, paz, éxtasis, etc.).

Grof formula un modelo que contiene cuatro patrones vivenciales distintivos relacionados con las experiencias que el feto tiene antes del nacimiento y durante las tres consecutivas fases del parto biológico. Propone cuatro matrices dinámicas hipotéticas, que denomina matrices perinatales básicas (MPB); cada una de ellas se caracteriza por emociones particulares, sensaciones físicas y visiones simbólicas. Las vivencias en cada una de estas fases dejan profundas huellas inconscientes que ejercen gran influencia en la vida futura de la persona. Las matrices perinatales son complejas y poseen dimensiones biológicas, psicológicas, arquetípicas y espirituales concretas; este planteamiento resulta de gran utilidad para adentrarse en el trabajo experiencial profundo, “…pues además de poseer su propio contenido emocional y psicosomático, también funcionan como principios organizadores del material de otros niveles del inconsciente”. Grof las describe así:

La primera matriz perinatal básica, (MPBI) a la que podemos llamar “Universo Amniótico”, se refiere a las experiencias intrauterinas del feto previas al comienzo del parto.

La segunda matriz perinatal (MPB II) “Opresión Cósmica o Sin Salida”, pertenece a las experiencias que se dan en el momento en que comienzan las contracciones y todavía no ha tenido lugar la apertura del cuello del útero.

La tercera matriz perinatal (MPB III) “Lucha por la Muerte y Nacimiento”, está relacionada con la intensa experiencia de atravesar el canal de nacimiento.

La cuarta matriz perinatal (MPB IV), por último, tiene que ver con la experiencia de abandonar el cuerpo de la madre.

El nacimiento es un proceso complejo, en íntima conexión con la vida y la muerte, por lo que las matrices perinatales, reforzadas por las experiencias emocionalmente importantes de la primera infancia y niñez (que se organizaran en forma de COEX), pueden conformar la percepción que tenemos del mundo e influir en el desarrollo de trastornos emocionales y psicosomáticos.

Grof ha llevado a cabo una profunda revisión de la psicopatología tradicional y propone una
arquitectura de los trastornos emocionales y psicosomáticos que incluye posibles fuentes transbiográficas de diversas psicopatologías. Bajo el prisma de esta visión multidimensional de la psique, reconoce la importancia de los factores biográficos, y los vincula significativamente a los niveles perinatales y transpersonales, abriendo nuevas e importantes perspectivas sobre la etiología y el enfoque terapéutico de dichos trastornos. El lector interesado en este tema puede profundizar en la visión de Stan Grof en Psicología Transpersonal: Nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia.

Estas investigaciones han puesto también de relieve que algunos cuadros que son diagnosticados y tratados como psicóticos (psicopatológicos), se comprenden mejor desde la perspectiva de considerarlos como niveles de apertura espiritual o de profunda transformación de la personalidad. Stan y Christina Grof se han dedicado a diferenciar y entender estos estados que denominan “emergencias espirituales”, y a apoyar a las personas durante su compleja evolución; son fases críticas de la experiencia que conllevan una transformación psicológica profunda que involucra a todo el ser. Dichas experiencias suponen todo un reto de comprensión e integración, tanto para la persona que las vive, como para aquellos que están cerca (sean familiares, amigos, médicos, terapeutas) que no están familiarizados con estos estados. Con el apoyo adecuado (y diferenciando apropiadamente de otros estados que sí suponen una patología), estas crisis pueden representar extraordinarios cambios psicológicos, emocionales y de evolución de la conciencia.

LA PRÁCTICA

Hemos presentado esquemáticamente cómo se desarrolló la Respiración Holotrópica y el marco teórico en el que se encuadra. En cuanto a su aspecto práctico, se realiza en sesiones generalmente grupales, con la presencia de facilitadores cualificados. No es necesario tener experiencia previa para realizar un taller. Por las características experienciales del trabajo existen algunas contraindicaciones (embarazo, ciertas enfermedades o cuadros clínicos graves, operaciones importantes recientes, patologías psiquiátricas graves). Las sesiones consisten en un trabajo vivencial que incluye respiración, música, trabajo corporal focalizado en torno a bloqueos residuales bioenergéticos y emocionales, así como dinámicas preparatorias y de integración. A diferencia de lo que ocurre en otros métodos de trabajo, el contenido de la sesión no es determinado por el facilitador, cuya función consiste en crear un ambiente de confianza y seguridad, “facilitar” la experiencia del participante ayudando a trabajar los posibles bloqueos bioenergéticos o emocionales que se presenten, y favorecer la integración de la experiencia.

La naturaleza y el curso de las sesiones varían considerablemente en cada persona, e incluso en la misma persona de una sesión a otra. La Respiración Holotrópica es como un llamado a los contenidos de la psique y estos contenidos se transforman en una corriente de experiencia, emergiendo hasta la conciencia de la persona que respira. En cada participante, el estado holotrópico actúa como una especie de “radar interno” que atrae a su conciencia aquellos contenidos del inconsciente con mayor carga emocional, mayor relevancia psicodinámica y que pueden ser, además, procesados en ese momento. El espectro de experiencias durante las sesiones es muy amplio y puede incluir estados de profundo gozo, revivir etapas del proceso de nacimiento, intensas emociones acompañadas de llanto y sonidos, movimientos corporales, profundos insights, desbloqueo y liberación de procesos psicosomáticos, disolución de patrones condicionantes, experiencias transpersonales, estados meditativos y vivencias que facilitan apertura, relajación, confianza, bienestar y expansión de la conciencia.

La Respiración Holotrópica es un medio de explorar y expandir la conciencia, así como una herramienta terapéutica y de autoconocimiento muy valiosa, que contribuye a cambiar, integrar o enriquecer aspectos de nuestra vida de manera significativa. Puede ser una puerta para que el ser humano se adentre en la aventura del juego cósmico.

Sitara Blasco (Enero 2004)

Psicóloga. Master en psicoterapia Gestalt. Certificada por Grof Transpersonal Training en Respiración Holotrópica. Ejerce como psicóloga clínica en Alicante.

sitara@holotropica.org

Adicción, espiritualidad y la ciencia occidental

Stanislav Grof

  • Stanislav Grof, M.D., P.H.D., es psiquiatra con expenencia de más de 30 años de investigación sobre estados no ordinarios de conciencia inducidos por sustancias psicodélicas y varias técnicas sin drogas. Nació en Praga, Checoslovaquia, donde también hizo sus estudios científicos -un grado M.D. en la Escuela de Medicina de la Universidad de Charles y un grado P.H.D. en la Academia Checoslovaca de Ciencias. Sus primeras investigaciones sobre el uso clínico de drogas psicodélicas fueron llevadas a cabo en el Instituto de Investigación de Praga, donde era el principal investigador de un programa sobre el potencial heurístico y terapéutico del LSD y otras sustancias psicodélicas. En 1967, fue invitado como miembro de investigación y clínico por la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, MD. Al cabo de dos años decidió quedarse en Estados Unidos y seguir su investigación como Jefe de Investigación Psiquiátrica en Maryland y como profesor asistente en psiquiatria en la Clínica Henry Phillips de la Universidad Johns Hopkins. En 1973, fue invitado por el Instituto Esalen en Big Sur, California, donde vivió hasta 1987 en calidad de residente escolar escribiendo, dando seminarios y cursos, y desarrollando con su esposa Christina, el Holotropic Breathwork, una forma innovadora de psiquiatría experiencial. Fue miembro del Consejo de Administración del Instituto.
  • Por ahora vive en Mu Valley, CA, dirigiendo seminarios prácticos para profesionales en trabajos de respiración holotrópica y psicología transpersonal (Grof transpersonal training) y da cursos y seminarios en todo el mundo. Es uno de los fundadores y jefes teóricos de la psicología transpersonal y Presidente fundador de la International Transpersonal Association. En esta función ha organizado conferencias internacionales en Estados Unidos, India y Australia.


Quisiera tratar ahora el tema de las relaciones entre la espiritualidad y la religión. Considero extremadamente importante que la diferencia entre ambas quede bien clara, antes de proceder a considerar las conexiones entre ciencia y espiritualidad, ya que la ciencia y la religión jamás se podrán sintetizar, pero resulta en efecto muy fácil el sintetizar la ciencia con la espiritualidad. No debemos confundirnos y pensar que el hecho que la investigación moderna sobre estados de conciencia y la psicología transpersonal re-descubrieran la espiritualidad constituye un endoso a la religión convencional; fue más bien sólo un re-descubrímiento de las experiencias espirituales, tales como la experiencia de morir/renacer, de vidas anteriores, de unión con el universo, de identificación con ciertos animales. Ya habremos visto durante la demostración de respiración holotrópica que precedió a esta conferencia, el tipo de experiencia que tuvieron algunos de los participantes, de identificación con la naturaleza, con animales y demás.

Estas experiencias frecuentemente traen con ellas información nueva sobre el tema del que tratan: uno puede tener una experiencia transpersonal con un león, y como resultado de ello aprender sobre los leones mucho más de lo que aprenderíamos viendo una película o leyendo un libro sobre leones. 0 podemos tener una experiencia "fuera de cuerpo" en la que viajamos y vemos lo que está ocurriendo en otra habitación en este edificio, o algo que sucede a 200 millas de distancia; es decir, se trata de experiencias válidas y legítimas que pueden acarrear con ellas un gran volumen de información sobre el universo, que está más allá de lo puramente intelectual y deben, en este sentido, ser tomadas en serio.

Ahora bien, este tipo de experiencia transpersonal frecuentemente ocurre en ámbitos religiosos místicos, o en órdenes monásticas, cuyos integrantes practican por ejemplo la meditación, pero no tienen que ver en absoluto con el Vaticano, con jerarquías, con sacerdotes; son experiencias válidas, muy personales e individuales, que son perfectamente compatibles con la ciencia, como trataré de demostrar más adelante. No deben ser confundidas con el dogmatismo, fundamentalismo, y ritual de las iglesias convencionales, que son ajenas a la espiritualidad tanto como a la ciencia. Pero desde el punto de vista de la psicología tranpersonal se puede ver cómo existe y se produce la distorsión: en la cuna de casi todas las religiones, yacen experiencias espirituales de los fundadores, santos, o profetas, que constituyen la fuente original de esa religión, pero más tarde, cuando surge una iglesia establecida, aparece una serie de otros factores que producen una pérdida de la conexión con la inspiración original.

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Steindl-Rast, de quien ya hablé anteriormente, compara esto con un volcán: la inspiración espiritual original constituye la magma volcánica ardiente, donde todo está vivo removiéndose, mientras que la iglesia convencional que sigue, constituye la corteza de lava ya fría, que alguna vez fue algo, pero es ahora una cosa muy distinta. Así es cómo las iglesias convencionales fomentan unión entre aquéllos que son sus miembros, pero también fomentan divisiones en el mundo, entre sus feligreses y aquéllos que no lo son: cristianos y paganos, hindúes y musulmanes, lo que lleva a guerras religiosas y otros conflictos similares.

Cada una de las iglesias establecidas tiene ramas misticas: los místicos cristianos, los Sufi dentro del Islam, la Cábala y el Hasidismo dentro del Judaismo, y en estas ramas sus practicantes buscan la experiencia directa con la divinidad, usando técnicas tales como la meditación, el baile, la respiración, que los llevan a experimentar la realidad divina. Esto es lo que enfoca la psicología transpersonal, que no se interesa en la religión, ni en cosas tales como las Cruzadas o la Inquisición, más relacionadas a cuestiones de manipulación, control y poder, de interés para los historiadores, que, no tienen nada que ver con la espiritualidad. Incluso es posible imaginarse una iglesia que no tenga nada que ver con la espiritualidad, es más, que constituya un obstáculo activo en contra de la verdadera espiritualidad. Carl Gustav Jung escribió que la función de la mayor parte de las iglesias establecidas es la de proteger al público de una experiencia directa con Dios.

Un amigo mío, Walter Houston Clark, profesor muy conocido que ha escrito un texto sobre la psicología de las religiones, después de 20 años de enseñar el tema, tuvo finalmente una experiencia mística, y pudo comprender de qué se trata aquéllo sobre lo que ha estado escribiendo durante tantos años.

Se podría comparar lo que sucede en iglesias convencionales con una vacuna: uno va a la iglesia el Domingo y recibe un vacuna para protegerse de la experiencia real. Ud. va con sus niños el Domingo a la iglesia y puede llenarse de espiritualidad falsa condenando a sus vecinos que no han ido.

La espiritualidad requiere experiencia directa de la dimensión divina. Y hay dos grandes tipos de experiencias espirituales: la primera es de espiritualidad inmanente, es decir, donde todo aparece como normal, los árboles, las personas, el cielo, las flores, las sillas alrededor aparecen como tales, pero en cierto sentido todo aparece profundamente transformado, como si los bordes se derritieran, todo aparece intensamente vivo, todo está integrado en un solo campo de visión,y de energía creadora, y aún lo más banal es creación divina, creación de una inteligencia cósmica, pero nada es añadido ni nada se transforma excepto nuestra propia percepción de ello. Una comparación sería la de estar contemplando una pantalla de televisión en blanco y negro, y en la cual aparecieran súbitamente los colores.

La segunda es la de espiritualidad trascendente, donde aparece algo radicalmente distinto, tal como una visión de la Virgen María, o de Kali, o del paraíso terrestre, o se ve una luz divina, como frecuentemente sucede en casos cerca de la muerte. Estos son los dos tipos de experiencias místicas que nos interesan.

Las "aperturas " espirituales vienen en dos clases. Una es, por ejemplo, en casos de depresión, frustración y desaliento, un estado de crisis donde no vemos ninguna salida y estamos a punto del suicidio, cuando algo sucede súbitamente, y trascendemos la crisis, como una especie de muerte del ego. Existe otra posibilidad donde, por ejemplo, vamos flotando en una balsa en el Río Colorado, viendo las bellísimas formaciones rocosas en el Gran Cañón y, de pronto, no podemos distinguir dónde termina la balsa y dónde empieza uno mismo, no podemos separarnos de las rocas ni del cielo, y tenemos una sensación de universalidad y de unión con todo lo que nos rodea. Esto le puede ocurrir a artistas en la escena, a personas escuchando música, o a visitantes a lugares como el Taj Majal, etc.

Estas son las experiencias que Maslow denominó "experiencias cumbres", y que tienen mucho que ver con la adicción y con la cura de la adicción, ya que para muchos alcohólicos adictos éstas pueden ocurrir en los lugares más insospechados. Bill Wilson estaba en el hospital en medio de una crisis severa y ésta es la descripción de lo acontecido:
"Ahora, no tenía nada delante de él que no fuese la muerte o la locura, éste era el final, el punto donde iba a tomar el salto final, la oscuridad amenazadora era total para él, y en su desesperación y desvalidez, gritó: ¡Haría cualquier cosa, lo que fuese, por salvarme! Había llegado a un estado de entrega total, y exclamó: ¡Si es que existe un dios, que se deje mostrar! Y el propio Bill entonces describe: Súbitamente mi habitación se vio invadida por una luz increíblemente intensa, mientras yo me llené de un éxtasis indescriptible, me vi situado en la cumbre de una montaña donde soplaba un viento no de aire sino de espíritu, que se introducía a través de mí en grandes ráfagas y me vino un pensamiento incontrovertible: ¡Eres un hombre libre! Me invadió un sentimiento de gran paz y me sentí intensamente al tanto del momento presente, que se me hacía constituido por un mar de puro espíritu. Estaba acostado en las riberas de un nuevo mundo, y por primera vez sentía que pertenecía a él. Supe que podía amar y ser amado".
Después de este punto, jamás volvió a tomar alcohol.

Esto es un ejemplo del énfasis que el movimiento Alcohólicos Anónimos tuvo originalmente sobre la experiencia directa. Después vino lo que William James llamo la "variación educacional", refiriéndose al cambio producido menos dramáticamente y más lentamente a través de prácticas cotidianas.

Para resumir, el afán hacia la trascendencia espiritual es una tendencia muy importante en el ser humano, algo así como el deseo de sexo, pero mucho más profunda y fundamental; y, de alguna manera, la adicción tiene mucho que ver con esta tendencia, como si se tratara de una manifestación distorsionada, irreconocible, de esa tendencia fundamental. Muchos participantes en nuestros programas de respiración holotrópica, después de experimentar este tipo de experiencia espiritual, afirman que era eso precisamente lo que estaban buscando, no alcohol o heroína, que implican una especie de caricatura con disminución de claridad o intelecto, sino precisamente este tipo de experiencia espiritual, que conlleva sentimientos de paz, riqueza de percepciones cósmicas, claridad y serenidad.

Entramos ahora en la última parte de mi presentación, que será breve, aunque requiriría casi toda una conferencia, como hice hace poco en Bombay, es decir, la convergencia entre la ciencia y la espiritualidad. Mi propio libro sobre esto se titula "Beyond the Brain". Así que la ciencia occidental, mecanicista y materialista, no sabe distinguir entre la espiritualidad y la religión. Las grandes filosofías espirituales, tales como el Yoga, el Vajrayana tibetano, el Taoísmo, o el Sufismo, serían tratadas todas como una sarta de supersticiones folklóricas o de boberías fundamentalistas, sin poder discernir que se trata de algo muy distinto. Igualmente, incluso en psiquiatría, la ciencia tradicional no sabe distinguir entre misticismo y psicosis, así que cualquier experiencia directa de la dimensión espiritual será vista como algo patológico, como una psicosis, a ser tratada típicamente con medicamentos. Se ha escrito una serie de artículos y trabajos sobre cuál debería ser la diagnosis psicopatológica correcta de individuos tales como Jesús, Mahoma, o Maharsi, o Aurobindo -hay publicaciones antropológicas sobre los desajustes y de lo que se debe hacer con los shamanes, si son psicóticos ambulantes, o esquizofrénícos, o histéricos, o epilépticos-. Frank Alexander, eminente psicoanalista, ha descrito la meditación como una forma artificial de la catatonia, como si uno no debiese meditar a no ser que tenga un temperamento patológico. Así que la espiritualidad, desde el punto de vista de la ciencia occidental tradicional, se consideraría un caso de educación deficiente, información deficiente, Inhabilidad para comprender el mundo material en el que no existe espacio para el espíritu, algo relacionado con la superstición, y si ocurre en personas de alto nivel intelectual, sería considerado una patología, algo no resuelto en temprana edad que ha quedado pendiente, así que pensar en Dios que existe una relación defectuosa con nuestro padre sanguíneo. Y una experiencia espiritual directa, sería interpretada como patología severa.

Este tipo de enfoque presenta grandes problemas porque, en primer lugar, se ignora la observación y experiencia personal en las situaciones transpersonales. Si se usa este enfoque, tenemos que afirmar que este tipo de experiencias transpersonales sencillamente no existen en nuestro universo. Esto sucede frecuentemente en el caso de las experiencias fuera-de-cuerpo, donde existe amplia evidencia sobre personas que se encuentran, por ejemplo, cerca de la muerte, acostadas con los ojos cerrados, mientras un equipo médico trata de salvarlas o resucitarlas, y entonces su conciencia se separa, y la persona ve a su propio cuerpo desde cierta distancia, quizás desde cerca del techo, o puede ver cosas que suceden en otra habitación o a 200 millas de distancia, y que después, cuando resucitan, la conciencia regresa al cuerpo y la persona puede narrar lo que vio. Incluso existen casos documentados de personas que pudieron ver esas escenas o acontecimientos ópticamente a todo color, siendo médicamente ciegas, y que cuando regresaron o resucitaron volvieron a su estado de ceguera original. Esto representa desde luego un desafío a la sabiduría científica convencional. Todo aquél que haya sido entrenado en un sistema Cartesiano Newtoniano naturalmente negará que este tipo de experiencia pueda existir en este tipo de universo. Pensará que habrá habido algún error. Hay una gran necesidad de negar su existencia por el temor subliminal de que, si se cree en ellas, todo el sistema convencional en el que creemos se vendría abajo. Es preferible ignorarlas y, junto a ello, ignorar el rol de la conciencia en relación con la materia. Muy pocos están dispuestos a enfrentarse a estas preguntas.

Así que la única forma que tienen para enfrentar esta situación es simplemente eliminar el campo completo de las experiencias transpersonales como objeto digno de estudio. La mera afirmación que hace la ciencia moderna occidental de que la materia constituye la única realidad en el universo, es de por sí imposible de demostrar. Lo más importante en la ciencia occidental es que los hechos puedan ser demostrados y replicados, y esta hipótesis es imposible de ser demostrada, no importa la forma, y queda como una afirmación metafísica. Las experiencias transpersonales por el contrario dejan intuir que hay una realidad espiritual y en ningún caso implican que exista sólo lo material.

Otro problema que presenta este enfoque es que con él se hace una extrapolacíón ilícita de la física a la psicología, empezando con un universo de preceptos físicos Newtonianos que entonces se encajan a los psicólogos, dictando qué pueden observar o no observar, ver o no ver, decir o no decir. Esto no es aceptable en la ciencia convencional, donde hay que observar hechos y tomar datos, y luego proponer una hipótesis que explique las observaciones, pero donde igualmente no se puede hacer predicciones sobre algo que aún no se ha observado.

Un problema adicional que conlleva esta forma de pensar es que se crea una confusión entre el mapa y el territorio. Korzybski escr ibió ampliamente sobre esto, así como Gregory Bateson con su tipología lógica. Este último explicó que la teoría científica es como un mapa, y la realidad descrita es como el territorio, y estas dos cosas no deben ser confundidas. Bateson decía que si los científicos continúan cometiendo el error de confundirlas, llegará un momento en que al entrar en un restaurante, se comerán el menú en vez de la comida.

Quiero mencionar una cosa más, como Wilber decía, que si parece existir un conflicto entre ciencia y espiritualidad, debe tratarse de falsa ciencia o falsa espiritualidad; que si ambas son legítimas, no existe conflicto.

Y para terminar, algo muy prometedor e interesante es que en una serie de recientes descubrimientos en una variedad de disciplinas que representan un nuevo panorama, es decir un nuevo paradigma, éste aparece perfectamente compatible con la psicología transpersonal. Esta última es incompatible con una visión Cartesiana-Newtoniana, pero más y más compatible con lo nuevo que está descubriendo la ciencia. Sólo mencionaré algunos casos: la física moderna nos enseña la unidad general del universo, donde la conciencia tiene un papel distinto al que pensábamos, mucho más cercano al que han descrito los grandes místicos; en la biología con Rupert Sheldrake y su idea de los campos morfogenéticos; la ciencia occidental nunca ha lidiado adecuadamente con la idea de la forma, el orden y la norma. Es decir que el mundo comienza a ser visto como una increíble obra de arte, con forma, con sentido, que no puede ser explicado solamente en términos materialistas. Como analogía, sería imposible describir a la Mona Lisa como una pura composición química de elementos: ello implicaría perder el sentido real de esa píntura como obra de arte. Bateson, por su parte, se refirió especialmente a esto en un trabajo titulado "Cybernetics of the Self', una teoría sobre el alcoholismo, donde describe la muerte del ego como el comienzo de la cura.
El nuevo paradigma describe a todo dentro del universo como producto de una inteligencia cósmica, elanima Mundi, un poder superior, que puede ser concebido en términos de la ciencia moderna. Retornando a mi pasión, creo que si se tiene esta nueva concepción científica en la psiquiatría y en la terapia, podemos lograr grandes avances en el tratamiento de las adicciones, en el tratamiento de personas que atraviesan crisis psico-espirituales, y finalmente en la resolución de la crisis global.

Décimoprimera Conferencia Internacional Transpersonal: "Búsqueda Espiritual, Dependencias y Adicciones" Eugene (Or.). Setiembre 1990. Segunda Parte. Traducido del inglés por Kenneth A. Symington y TAKIWASI.

Grof. Libros y bibliografia.

Psicólogo, psiquiatra, médico y psiconauta, narrador de experiencias psiquedélicas y cartógrafo de la mente humana. Todo esto y un poco más es este autor.

Nacido en el corazón de Europa, en la ciudad de Praga, cursó estudios de medicina al conocer de forma subterránea los tratados de psicología de Freud. Después de un tiempo de práctica en el psicoanálisis pensó en abandonar la profesión, debido a la infructuosidad de la técnica... pero en esos momentos cayó en sus manos una dosis de LSD. Se trataba de una muestra enviada desde los mismos laboratorios suizos de la Sandoz, donde trabajaba Albert Hofmann, y la ofrecían por aquel entonces a hospitales psiquiátricos para que investigaran su utilidad en el tratamiento de los desordenes psíquicos. Grof se ofreció como conejillo de indias, ingiriendo la LSD combinando la experiencia con las luces estroboscópicas de un calidoscopio. Desde aquel día Grof supo que detrás de esa sustancia se escondía algo más que un juego de luces y paranoias. La LSD permitía volver a revivir episodios traumáticos que habían quedado ocultos en el trastero de la mente, en el inconsciente. Al poder sacarlos del olvido, y experimentarlos de nuevo como si se tratara de una vuelta al presente de un pasado olvidado, el paciente tenía la oportunidad de poder atravesar e integrar esa experiencia que le había dejado inválido para la vida cotidiana, para la relación con los demás o consigo mismo. Y de aquí, de la biografía, las experiencias se ampliaban al reino de lo que en occidente había sido conocido como mística: el conocimiento del fluir espiritual del cosmos.


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Grof trabajó con pacientes esquizofrénicos y neuróticos, recogiendo sus relatos de sus experiencias a la vez que registraba los cambios de su visión respecto al mundo y sobre sí mismos. Aunque el uso de la LSD en Praga era permitido entre la clase médica, había ciertos problemas en lo referente a las experiencias espirituales que los pacientes reportaban en las sesiones, pues por aquellos tiempos Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen soviético que como dogma tenía el censurar la existencia del espíritu humano.

Más tarde Grof se trasladó a Estados Unidos, dónde fue invitado como psiquiatra residente en el hospital Johns Hopkins, en Baltimore, donde trabajó con Richard Yensen. En cierta manera los problemas aparecieron también en EE UU: en la primera conferencia que ofreció en este país sobre su trabajo explicó que algunos pacientes neuróticos que habían hecho terapia con LSD, en Praga, abandonaban gradualmente sus tics para pasar a interesarse por la espiritualidad y la práctica del yoga. Ante estas aseveraciones algún psiquiatra neurótico le expuso su sospecha de que lo que había logrado con tal terapia no era más que hacer pasar al paciente de un tipo de neurosis a otra. Sea como fuere, en EE. UU. era difícil obtener permisos para trabajar psiquedélicos, pero en cierta manera había la ventaja de que se podía hablar de ello, conocer a infinidad de personas interesantes y publicar algún que otro libro sobre sus estudios.

Grof siguió trabajando en terapia con LSD, y sobretodo compilando informes de las experiencias de sus pacientes -además de las propias-. Al ordenar estos relatos por tipos obtuvo una especie de cartografía de la mente humana, o sea, una colección de diversas clases de experiencias que, según él, constituían un mapa del inconsciente humano. De este mapa salieron tres categorías: las experiencias de tipo biográfico -experiencias olvidadas generalmente de la infancia-, la secuencia de muerte y renacimiento -análoga a los ritos iniciáticos de culturas arcaicas, y según Grof con un extraordinario paralelismo con el propio nacimiento biológico-, y las fusiones místicas con el cosmos -de las que nace el nombre de Psicología Transpersonal: experiencias que van más allá de la propia biografía de la persona-.

Los libros de Grof son básicamente una exposición de experiencias vividas bajo los efectos de la LSD -o mejor dicho, tras la apertura de las puertas de la percepción que ofrece esta sustancia-. En este sentido puede considerarse que su obra es de la máxima utilidad como una primera introducción a la naturaleza de la experiencia psiquedélica, pues esta puede ser tan sorprendente para un occidental que el dar unos pocos nombres a las cosas puede ayudarle a no creer que ha vivido una serie de experiencias a las que no puede encontrar sentido.

Grof, además de hacer hincapié en la fenomenología del estado ampliado de la mente, diserta también sobre el uso terapéutico de estas sustancias, las implicaciones filosóficas del universo que la experiencia dibuja, al mismo tiempo que hace un estudio de la crisis de nuestra actual visión mecanicista del mundo, contradictoria y aguafiestas con todo lo referente al espíritu del mundo.

Y para no olvidarnos nada, decir que para este sagaz autor, el problema al que se enfrenta el mundo actual, en lo referente a la crisis ecológica o a la violencia, está situado dentro de la propia mente humana, o sea, a los agujeros negros que quedan por explorar de la consciencia humana.

En cierta manera puede considerarse que Grof, junto a Ken Wilber, es uno de los paradigmas de la Psicología Transpersonal.

Libros

Prólogos, artículos y entrevistas

  • Especial 100 aniversario de Albert Hofmann (Varios Autores)
    Publicación editada en ocasión del 100 aniversario de Albert Hofmann, descubridor de la LSD. Tiene artículos de Jonathan Ott, Fericgla, J.C. Usó, Mati Klarwein, Stanislav Grof, Escohotado y Fericgla, entre otros. Aborda todo lo relacionado con Hofmann y la LSD: 2 entrevistas, arte visionario, psicoterapia, sociología, filosofía, años 60, espiritualidad...
  • El poder curativo de las crisis (Varios Autores; Stan & Christina Grof, compiladores)Compilación de ensayos de diversos autores, en los que se analiza el poder curativo y transformador de las emergencias espirituales: períodos de crisis en los que el suelo parece desaparecer de debajo de los pies, pero que también ofrecen la posibilidad de renovación y apertura espiritual -a pesar de que la psiquiatría tradicional los consideraba como patológicos.
  • El viaje del chamán. Curación, poder y crecimiento personal
    (Varios autores)Un libro que tiende un puente de unión entre el chamanismo y la sanación contemporánea. Discusión, en el capítulo de Grof, sobre las conexiones entre la cosmovisión del chamán y la terapia holotrópica.
  • Revista Takiwasi (nº2)Esta revista, que versa sobre el uso espiritual de las plantas chamánicas, así como su utilización en curas de desintoxicación, contiene un interesante artículo de Grof sobre la adicción
  • Revista Ulises (nº1) ; Ulises (nº3) Revistas que tienen textos del autor, que a la vez son capítulos de libros suyos
  • Revista Ulises (nº5) Extensa entrevista de Grof con Albert Hofmann, el creador de la LSD-25.
  • The Secret Chief. Conversations with a pioneer of the underground psychedelic therapy movement [Idioma: INGLÉS] Prólogo de Stan Grof. El libro es una conversación con el principal personaje de la escena terapéutica underground californiana, centrada en el empleo de enteógenos como herramientas para adentrarse en el inconsciente.


Sabiduría antigua y ciencia moderna Stanislav Grof


La evolución de la conciencia y la supervivencia humana
Karan Singh

Me parece que el futuro de la raza humana se encuentra hoy en grave peligro. Arthur Koestler ha sugerido la escalofriante hipótesis de que el hombre es una criatura programada para la autodestrucción: que existe algo dentro de su psique que lo conducirá finalmente a su destrucción. En este contexto, el antiguo mito de la Atlántida me resulta fascinante. La Atlántida fue una gran y gloriosa civilización, próspera más allá de lo imaginable, que relucía con todos los logros de la ciencia y la tecnología. Y se nos dice que la Atlántida se sumergió un día bajo las aguas, incapaz de sobrevivir a su propia ingeniosidad tecnológica.

¿Podría acaso ser que fuéramos la nueva Atlántida? Les pediría que reflexionaran sobre esta pregunta, ya que la ciencia y la tecnología nos han entregado nuevamente todas las relucientes maravillas, pero la sabiduría languidece. El conocimiento crece y la sabiduría languidece.

El hombre está alcanzando literalmente las estrellas, y los fantásticos logros de la medicina y la ingeniería están a la vista. Sin embargo, el hombre parece haberse topado hoy con este terrible veneno: el odio, la envidia, el temor, la falta de paz interior, el conflicto constante entre las fuerzas hostiles que parecen dominar al mundo actual.

Creo que la clave reside en el futuro de la conciencia humana. Este gran regalo de los Dioses, el don de la conciencia, ha crecido durante millones de años desde los organismos unicelulares hasta llegar actualmente al estado humano. ¿Hacia donde seguimos? ¿Existe algún motivo para suponer que la evolución de la conciencia llega a su fin con nuestro actual estado humano? ¿O nos hallamos acaso equilibrados en el umbral de un salto a un nuevo nivel de conciencia? ¿Por qué motivo debiera la evolución terminar con nosotros? Algo que se halla inserto dentro de todo el proceso evolutivo parece estar empujando a la conciencia a un nuevo salto, que es lo único que puede asegurar la supervivencia humana. Es importante recordar la gran diferencia que existe entre este salto de conciencia y los que ocurrieron con anterioridad. Los animales no participaron activamente en su evolución hacia los seres humanos; fue una evolución a ciegas. Pero hoy tenemos, por primera vez, una especie capaz de cooperar con la fuerza evolutiva, y eso puede contribuir a producir esa mayor conciencia. No somos sólo instrumentos ciegos. Somos individuos concientes de nosotros mismos, y es allí donde hallamos la clave de la importancia del esfuerzo espiritual.

EL VIAJE CHAMÁNICO


OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA
Stanislav Grof

Este capítulo está basado en casi tres décadas de exploración sistemática del potencial terapéutico de los estados no ordinarios de conciencia, inducidos por substancias psicodélicas y otras técnicas no farmacológicas. Aproximadamente, los primeros veinte años se dedicaron al trabajo clínico con productos psicodélicos y los diez últimos a la experimentación con poderosas técnicas alternativas sin el uso de drogas.

Un método moderno de inducción chamánica

A lo largo de esta década, mi esposa Christina y yo hemos elaborado una técnica psicoterapéutica que denominamos integración holonómica o terapia holotrópica. En la misma se combina la respiración controlada, la música evocativa y otras formas de tecnología del sonido, trabajo corporal concentrado y dibujos de mandalas. Con este enfoque desprovisto del uso de drogas, es posible facilitar la totalidad de la gama de experiencias característica de las sesiones psicodélicas y de los viajes chamánicos.

Su objetivo no es la exploración gradual de los diversos niveles del inconsciente individual, como en las psicoterapias "verbales" occidentales, sino el facilitar una poderosa experiencia transformadora de naturaleza trascendental. Por consiguiente, en muchos sentidos nuestros objetivos terapéuticos están más cerca de las tradiciones chamánicas de curación psicofisiológica que de la mayoría de las psicoterapias verbales occidentales, si bien nuestro enfoque coincide con el de Carl Gustav Jung, en cuanto a que nuestro objetivo es el de facilitar la autocuración del paciente, ayudándole a adquirir conciencia y a reintegrar los elementos fragmentados del complejo mente-cuerpo.

Con el uso de la terapia holotrópica, es posible inducir fenómenos frecuentemente indistinguibles de los estados psicodélicos, sin utilizar agentes farmacológicos, sino simplemente aumentando el ritmo de la respiración, usando la tecnología del sonido y ciertas técnicas de ejercicio corporal que describiré más adelante. Cuando los fenómenos descritos en este capítulo pueden ser desencadenados por algo tan fisiológico como la hiperventilación, no puede haber duda alguna de que reflejan auténticas propiedades de la psique.

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Los principios de la terapia holotrópica son sumamente simples. Se le pide al paciente que se acueste con los ojos cerrados, que se concentre en la respiración y en las sensaciones corporales, y que mantenga un ritmo de respiración más rápido y eficaz que de costumbre. Durante la preparación psicológica precedente, se le incita a suspender toda actividad analítica y a aceptar cualquier experiencia que emerja, con plena confianza y sin prejuicios. En este contexto se recomienda abstenerse de emplear técnicas dirigidas o cualquier otro intento de modificar la experiencia espontánea e influir en la misma. La actitud general debe ser semejante a la de ciertos métodos de meditación budistas, limitándose a observar las experiencias emergentes, registrarlas y no retenerlas.

Después de un intervalo que varía de una persona a otra, el individuo comienza a experimentar fuertes emociones y desarrolla pautas estereotipadas de tensión muscular. Con la continuación de la respiración acelerada, se incrementa la tensión emocional y física hasta llegar a la liberación y resolución espontáneas. En general, la tensión física corresponde a las áreas donde el sistema indio de yoga kundalini visualiza los centros de energía psíquica, o chakras.Estas tensiones se manifiestan en forma de intensas presiones circulares o incluso fuertes dolores en la frente o en los ojos, constricción de la garganta y bloqueo de la mandíbula, y presión en el tórax, el ombligo y el bajo abdomen. También es común la tensión en manos y brazos, pies y piernas, cuello, hombros y riñones. Esto es evidentemente una descripción sinóptica y estadística. En la práctica, los sujetos no manifiestan todos los síntomas descritos, sino cuadros individuales de distribución de dichas tensiones, en los que ciertas áreas están dramáticamente representadas y otras no sufren efecto alguno.

En el contexto de la psiquiatría tradicional influida por el modelo médico, la reacción a la hiperventilación y en particular los famosos "espasmos carpopedales" (contracción de los músculos de las manos y de los pies) ha sido considerada como la reacción fisiológica obligatoria a la respiración rápida e intensa, conocida como "síndrome de hiperventilación". Se estima que es algo alarmante y cuando ocasionalmente ocurre de un modo espontáneo con pacientes neuróticos (particularmente histéricos), suele tratarse con tranquilizantes, calcio intravenoso y una bolsa de papel sobre la cara.

El uso de la hiperventilación con fines terapéuticos y autoexploratorios demuestra lo erróneo de dicho punto de vista. En todos los grupos con los que hemos trabajado, varias personas han respondido a la hiperventilación con una relajación progresiva, una sensación de expansión y visiones de una luz de una belleza sobrenatural. Han concluido la sesión en una profunda experiencia trascendental de unidad cósmica. A los que desarrollan tensiones físicas y emociones difíciles, la respiración continuada les conduce típicamente a un estado de resolución, seguido a su vez de una profunda relajación, paz y serenidad. A menudo, el resultado final de la sesión es un estado profundamente místico, que puede aportar beneficios duraderos y ser personalmente significativo para el sujeto. Paradójicamente, el enfoque represivo habitual de la psiquiatría tradicional ante los episodios ocasionales espontáneos de hiperventilación perturba un proceso potencialmente terapéutico con algunos pacientes neuróticos.Durante la hiperventilación, conforme aumentan las tensiones físicas y emocionales, y se resuelven, el individuo puede tener una serie de poderosas experiencias, que se describirán con mayor detalle más adelante. Puede revivir sucesos autobiográficos importantes de la infancia, adolescencia o vida adulta y experimentar otros tipos diversos de fenómenos transpersonales. En particular, suele haber una confrontación con distintos aspectos del recuerdo del nacimiento biológico y un encuentro profundo con la muerte, fenómenos caracterizados como experiencias de "muerte y renacimiento" en los ritos de iniciación chamánica.

En el contexto de la terapia holotrópica, al efecto de por sí potente de la hiperventilación se agrega el de la música evocativa, o tecnología del sonido, desarrollada por diversas culturas con el propósito específico de alterar la conciencia, como por ejemplo los tambores chamánicos. Otra faceta que intensifica el efecto de esta técnica es su uso en grupo, de modo que los participantes alternen su función de experimentadores con la de experimentados, bajo la supervisión del terapeuta.Idealmente, la propia respiración activa conduce a la resolución de todo lo que se ha liberado y emergido en la conciencia. Si el sujeto acaba con tensiones residuales o emociones desagradables, se puede facilitar su resolución por medio de una técnica de ejercicio corporal concentrado, que elaboré originalmente para el período conclusivo de las sesiones psicodélicas. El principio básico, en este caso, es el de alentar al sujeto para que no ofrezca resistencia alguna a las emociones, sensaciones y energía física emergentes, y para que encuentre una forma apropiada de expresarlas por medio de sonidos, muecas, posturas y movimientos, sin juzgar ni analizar la experiencia. La función de los facilitadores es la de seguir el flujo de energía y estimular su plena exteriorización. Se persiste en esta labor hasta que el sujeto alcanza un estado de resolución y relajación.

La barrera sensorial y el nivel biográfico-recordatorio

Las técnicas que facilitan acceso experiencial al inconsciente tienden a activar inicialmente los órganos sensoriales. Por consiguiente, la exploración profunda empieza en muchos casos con una serie de experiencias sensoriales indeterminadas, tales como visiones elementales de colores y pautas geométricas, sonidos de campanas o zumbidos, sensaciones táctiles en diversas partes del cuerpo, o la experiencia de distintos gustos u olores. Éstas son de una naturaleza más o menos abstracta, sin ningún significado simbólico más profundo, y su contribución a la autoexploración y autocomprensión es insignificante. Parecen representar una barrera sensorial que es preciso cruzar, antes de emprender el viaje hacia el interior de la psique.
Conforme avanza el proceso, el próximo reino de la psique más asequible suele ser el nivel biográfico-recordatorio y el del inconsciente individual. A pesar de que los fenómenos correspondientes a esta categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es necesario dedicar mucho tiempo a su descripción, ya que la mayoría de los enfoques psicoterapéuticos verbales tradicionales se limitan a este nivel de la psique. Existe abundante literatura profesional en la que se analizan las sutilezas de la psicodinámica de los reinos biográficos. Lamentablemente, distintas escuelas se contradicen entre sí y no existe unanimidad en cuanto a los factores significativos de la psique, la razón del desarrollo de la psicoterapia eficaz. Una diferencia fundamental entre las psicoterapias verbal y experiencial es el significado de la traumatización física directa en la historia del individuo. En la psiquiatría, psicología y psicoterapia tradicionales se subrayan exclusivamente los traumas psicológicos. No se considera que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo psicológico del individuo, ni que participen en la psicogénesis de los trastornos emocionales y psicosomáticos. Esto contrasta vivamente con las observaciones del trabajo experiencial profundo, en los cuales los recuerdos de traumas físicos parecen ser de suma importancia. En el trabajo psicodélico, la terapia holotrópica y otros poderosos enfoques experienciales, el hecho de revivir enfermedades graves, heridas, operaciones, o situaciones próximas a la asfixia, es harto común y mucho más significativo que los psicotraumas habituales. Las emociones y sensaciones físicas residuales de situaciones que han supuesto un peligro para la vida o para la integridad del organismo parecen jugar un papel significativo en el desarrollo de diversas formas de psicopatología, todavía no reconocidas por la ciencia académica.Las experiencias acerca de traumas físicos graves representan una transición natural entre el nivel biográfico y el reino siguiente, cuyos constituyentes principales son los dobles fenómenos del nacimiento y la muerte. Los sucesos que los componen aluden a la vida postnatal del individuo y, por consiguiente, su naturaleza es biográfica. Sin embargo, por el hecho de haber llevado al individuo hasta las puertas de la muerte y haberse caracterizado por unas molestias y un dolor extremos, se vinculan con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los recuerdos de traumas y enfermedades que hayan entorpecido severamente la respiración, como la pulmonía, la difteria, la tos ferina o el haber estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos en este contexto.

Encuentro con el nacimiento y la muerte: dinámica de las matrices perinatales básicas

El aspecto más característico de las experiencias que tienen su origen en este nivel de la psique es su enfoque del dolor físico y emocional, la enfermedad y la decrepitud, el envejecimiento, los últimos suspiros y la muerte. El concienciamiento de la muerte halla su expresión no sólo en el contenido escatológico de las ideas y en las visiones de personas y animales moribundos, cuerpos y cadáveres putrefactos, esqueletos, cementerios y funerales, sino en un encuentro experiencial profundo con el proceso de morir y con la propia muerte, con concomitantes biológicos y emocionales sumamente convincentes. La confrontación profunda con la muerte, característica de estas secuencias experienciales, tiende a estar íntimamente entrelazada con una serie de fenómenos claramente relacionados con el proceso del nacimiento biológico. Al enfrentarse a la agonía y la muerte, los individuos tienen simultáneamente la experiencia de estar luchando para nacer y/o dar a luz. Asimismo, muchos de los actos y manifestaciones fisiológicas de estas experiencias pueden explicarse fácilmente como derivaciones del proceso del nacimiento.Es bastante común en este contexto identificarse con un feto y revivir diversos aspectos de su propio nacimiento biológico, con detalles específicos y perfectamente verificables. El elemento de la muerte puede ser representado por una identificación simultánea o alternativa con individuos enfermos, ancianos o moribundos. A pesar de que la totalidad de la gama de dichas experiencias no se puede reducir exclusivamente al hecho de revivir el nacimiento biológico, el trauma del nacimiento parece representar un aspecto fundamental del proceso experiencial en este nivel. Por ello denomino este nivel del inconsciente perinatal.Perinatal es un término compuesto de origen latín y griego, cuyo prefijo peri significa "cerca de" o "próximo a" y la raíz natalis hace referencia al nacimiento. Se utiliza comunmente en medicina para describir procesos inmediatamente precedentes al nacimiento, asociados con el mismo, o inmediatamente posteriores; así pues, en los textos de medicina se habla de hemorragias, infecciones o traumatismos cerebrales perinatales. En contraste con el uso tradicional de este térmi